Tejido a
mano en
los Andes.
Cada prenda nace de un telar familiar en el altiplano peruano, tejida con lana de alpaca cardada a mano y teñida con plantas de la región. Sin atajos, sin temporadas que caduquen.
mano
· desde 1978 ·
Una prenda
que recuerda
de dónde viene.
Alpacha no es una marca de moda. Es una conversación entre las manos que tejen y la tierra que las alimenta. Cada pieza tarda entre cuatro y ocho semanas en hacerse.
Trabajamos con cuatro comunidades quechua-aymara alrededor del Lago Titicaca. Nuestras tejedoras eligen los hilos, definen los patrones y firman cada prenda. La marca no diseña: acompaña.
Lo que recibes no es una prenda «inspirada en» los Andes. Es una pieza de los Andes, hecha aquí, hilo por hilo, por personas con nombre y rostro.
La alpaca
como punto
de partida.
Más cálida que la lana de oveja, más liviana que el cashmere, hipoalergénica por naturaleza. La alpaca nace en altitudes donde poco más sobrevive — y cada vellón conserva ese clima en sus fibras.
El gesto
de tejer.
Cuatro etapas, todas hechas a mano, todas en la misma comunidad de origen del vellón. De la oveja a la prenda, sin que la fibra salga del altiplano.
Esquila
Una sola vez al año, en septiembre, antes de las lluvias. La esquila se hace con tijera, en grupo, con pago directo al criador.
Hilado
El vellón se carda a mano y se hila con la rueca. Una hiladora experimentada produce 200g por jornada — lo justo para una bufanda.
Teñido
Plantas locales: cochinilla para los rojos, ñucchu para los granates, tara para los ocres. Tres días de hervor lento en cobre.
Telar
Telar de cintura, de pie o de pedales según el patrón. Un poncho lleva entre 28 y 56 días de tejido continuo. Cada pieza se firma.
Piezas recientes.
Bordeaux teñido en cochinilla · Talla única · 4 colores
Crema natural sin teñir · XS — XL · 6 colores
Verde patina · Talla única · Forrado en algodón pima
Beige nogal · 200 × 28 cm · 8 colores
Bordeaux profundo · S — L · Forrado en seda
Tonos tierra naturales · 220 × 180 cm · Edición de 12
Cuatro
comunidades
alrededor del
Lago Titicaca.
Taquile, Amantaní, Llachón y Capachica. Cada una con su paleta, sus patrones y su manera de tejer la fibra.
Trabajamos con cooperativas pre-existentes que pagan directamente a las tejedoras por pieza. El precio que ves se reparte transparentemente: 42% a quien tejió, 18% al material, el resto en logística, devoluciones y operación.
